Se acuerdan cuando escribí un blog sobre como la unica constante en esta vida es el cambio? Creo que nunca había dicho nada más cierto! La vida con una peque cambia constantemente. Algunos días pasan volando, especialmente aquellos en los que hace cosas nuevas y locas que me hacen dar cuenta lo rápido que está creciendo. Pero como había prometido contarles como son las cosas, también debo admitir que hay días lentos. Días en los cuales la rutina y las actividades diarias nos hacen sentir que el tiempo ha parado y que todo pasa a velocidad de "tortuga". Estos son los días en los que me doy cuenta que sin intentarlo hemos desarrollado una rutina y lo peor de todo es que a la enana le gusta! jaja si si, a los bebés les encantan las rutinas. Son pequeños científicos que analizan todo y les gusta desarrollar "leyes", y una vez que descubren un patrón de actividades, se sienten en control y les gusta saber lo que se viene. Por ejemplo Chiara se emocioná cuando después de cenar empezamos a caminar para el baño. Se sonríe al escuchar correr el agua, y sabe que después es hora de leer y de dormir. En fin, claramente nuestras vidas han cambiado. Tenemos una especie de rutina, aunque tratamos de inovar y mantenernos entretenidas dentro de sus amplios parámetros. Bueno, comparto algunas cositas más que no me había dado cuenta que haría una vez que fuese mamá:
Un buen día es un día en el cual logras desayunar antes de las 10:00 y almorzar antes de las 15:00 - no hace falta explicar mucho. Los peques huelen tu comida y encuentran formas de mantenerte ocupada. Un pañal mega sucio, una pancita que hace ruido, un tengo sueño porque no dormí la siesta, chinchudez, cualquier cosa. Huelen que tenes hambre y empieza el show. Van mejorando con el tiempo, Kiki esta empezando a jugar solita por mucho más tiempo y así me deja desayunar. A veces le prendo la tele y pongo fútbol (le encanta) y así logro comer en paz. No veo la hora de que podamos sentarnos a comer juntas.
Cantas canciones de niños hasta cuando no están con vos - a no ser que no le suelas cantar a tus chicos, esto es inevitable. Te la pasas cantando a toda hora, cuando se despiertan, cuando se ponen chinchudos, en el auto cuando lloran, cuando no lloran en el auto para evitar que lloren, cuando salis a pasear, cuando se están bañando, cuando están comiendo para que habrán la boca.. ya se imaginan como sigue el tema. El problema es que se vuelve un hábito...y cuando andás sola por la calle, en el super, en el gym, en el shopping, te vas a cachar cantando esas canciones! Y bueno, pasa y no es lo peor. Peor sería seguir cantando esa canción que odias y pasan tanto por la radio que al final terminas enganchada.
Te convertís en una escritora de música profesional - quedó claro entonces, que las canciones de niños son inevitables. Mi problema...es que soy pésima para acordarme la letra de las canciones. Tan mala soy que si no tengo la música de fondo capaz no puedo cantar ni un himno nacional o el payaso plin plin. Si no me creen pregunten a Nico... que se pasó toda su niñez y adolescencia corrigiéndome. En fin, como me costaba recordar las letras, creé las propias versiones para la enana. Al margen de que se vuelva egocéntrica, las letras son más divertidas y aplicables a nuestras vidas e historia :). Así voy desarrollando mi habilidad para rimar e inventar canciones a medida que pasan las cosas. Eso está muy bueno porque cuando quiero cantar una canción que tiene buen ritmo pero letra no apropiada, en un toque la cambio y listo! Dentro de poco compartiré algunas de las canciones de Chiarita.
Tenes una, dos o una lista entera de preguntas que evitas y odias - las mías son: 1) ¿qué come la nena? (o cualquier otra forma de preguntar si está o cómo está mamando)... Y 2) cualquier forma de la pregunta: ¿cómo esta durmiendo la chiquita? - Si me siguen por facebook o instagram saben que son dos áreas en las cuales no nos ha ido muy bien, pero ya les contaré más sobre ambos en un fúturo próximo.
No hay tiempo de esperar que ese dolorcito se vaya solo - dame un ibuprofeno! - yo solía ser de esas que si me dolía la cabeza o el cuello (por haber domido mal) me aguantaba el dolor y se iba en unas horas o días con estiramientos, un té, una siesta, jaja. Ya sea porque no querés que el cuerpo se acostumbre a los remedios, no querés meterle químicos a su sistema, o por cualquier otra razón, antes no tomaba remedios. Ahora cuando tenés un dolorcito de cabeza gritas: dame un ibuprofeno.. ya! Honestamente es que no tenés tiempo de sentirte mal, esperar que se te pase, o dormir una siesta a ver si mejora. Yo por lo menos necesito estar con todas las energías y fuerzas para seguir el ritmo a Kiki. Así que estoy inmensamente agradecida de no tener dolores de cabeas a menudo, pero cuando tengo uno, ya no espero a ver si se me pasa, me tomo algo, un té y presto!
Y bueno, porque la enana crece a la velocidad de la luz, y yo crezco a su lado como mamá, hasta la próxima que tenga tiempo de seguir actualizando la lista =) Saludos!
Te perdiste la primera parte? Leéla aquí
