Domingo por la tarde…Chiara se despierta, le preparo una mamadera y se la manda como una campeona, glotonita. Hace como una semana ya ni tratamos de darle pecho. Me canse de que me grite, me pegue, y de verla llorar y desesperarse cada vez que es hora de comer, porque lo único que quiere es comer AHORA y no cuando la leche decida aparecer, sino que AHORA. Y bueno, se la paso a Justin y me voy a la habitación a sacarme leche para después dársela en mamadera. Mientras yo estoy siendo ordeñada, si así como una vaca (bue así es como me siento en ese momento), los escucho jugar en el living. Chiara anda muy charlatana y en eso está con el padre, “contándole” algo, teniendo una conversación larga, y yo me la estoy perdiendo nuevamente, porque estoy prendida al saca leche, porque no sea cosa que la bebé no reciba hasta la última gota de leche maternal que un cuerpo pueda producir.

La presión que existe (por lo menos en esta parte del mundo) por dar de mamar a veces se pasa de línea, parece irreal, y cuando no funciona uno usa un saca leche. Como funciona eso? Es un aparato que parece una aspiradora. Te sentís como una vaca en una granja, siendo ordeñada. Cinco a seis veces al día, porque más tiempo no hay, me siento prendida al aparato durante 20-30 minutos. La verdad esos minutos me la paso sintiéndome o triste, o frustrada, o enojada, porque son un recuerdo constante de aquello que no funcionó.

Darle de comer a Chiara fue una batalla desde el primer día. No porque la gorda sea quisquillosa o problemática, sino porque cuando tiene hambre tiene HAMBRE y se enoja si no puede comer, y comer mucho en ese mismo instante. Nuestra gorda tiene buen apetito y desde el primer día me costó seguirle el ritmo. Escribo este desahogo por dos razones: la primera es para decirle a mis amigas que están esperando y a las que planean tener hijos, que no se desanimen. Que si funciona, buenísimo!! Pero, que si no funciona no es el fin del mundo y que toda la amargura y tristeza que acompaña ese momento no vale la pena. Lo importante es que el bebé se alimente y que tanto mamá como bebé estén felices. Cómo me hubiese gustado, que alguien me lo dijera durante esas primeras semanas. La segunda razón es para superar, para desahogarme hasta que la última gota de culpa desaparezca.

 

Nuestra Historia?

Los bebes recién nacidos pierden hasta el 10% del peso de nacimiento durante los primeros días y lo recuperan durante las primeras dos semanas. A 14 días de haber nacido, Chiara todavía seguía debajo de su peso por un 7%. Yo, lloraba cada vez que tenía que darle de mamar y uno de los pocos recuerdos felices que me quedaban con ella era el momento en que había nacido. Una noche, tipo 2 de la mañana, Chiara se despierta muerta de hambre. De estar completamente dormida pasó a llorar como si nunca en su vida hubiese comido (esto lo sigue haciendo a veces). Justin justo había viajado, mis papás en el departamento que habían alquilado (eran las 2 de la mañana). Traté de darle de comer y la gorda no paraba de llorar. Cuando me pongo a ver que pasa me doy cuenta que ya no sale nada. Ni una gota. No se si fue el cansancio, el estrés, o qué, pero lo que sí sé, es que leche no había. Ya no me acuerdo como logré que se duerma sin comer (en aquel entonces no tenía formula en casa) pero si me acuerdo de esos llantos y la desesperación, y de que ese fue el momento en que supe que sólo mi leche no iba a funcionar. Al día siguiente la doctora confirmó que había que suplementar porque no estaba recuperando el peso suficientemente rápido. Las instrucciones fueron, darle de mamar y después darle una mamadera con 30ml de fórmula. No vale la pena que me ponga a escribir las emociones y los últimos intentos de sólo darle mi leche que sucedieron en las horas después de lo del médico. Me adelanté a su primer mamadera. Con sólo dos semanas de edad, la nena no quería un suplemento de 30ml, ella quería más. Mamaba y encima se mandaba una mamadera de 60ml. Una semana después me pedía entre 60-90ml. Recuperó el peso rápidamente y quedó con un peso y largo promedio.

Durante tres meses seguí dándole de mamar, sacándome leche para suplementar y suplementando con fórmula. A los dos meses y medio suplementamos con 90-120ml. De a poquito se fue avivando. Durante el día cuando estaba muy despierta y con energía para pelearme se rehusaba a mamar y cuando llegó a los tres meses empezó a resistirse de noche también. Entonces, batallando quedamos solamente el saca leches y yo.

 

Esta mañana…

Justin se va para el laburo, Chiara ya comió y esta jugando sola en su alfombrita porque yo tengo que sacarme leche. Esta última semana estuve empezando a pensar en dejar de intentar. Mientras me saco leche la veo jugar y pelearse con su propio puño porque no le entra en la boca. Sigue tratando y hablando solita hasta que empieza a gritar. No llorando, sino que tratando de llamar la atención. Le digo que ya casi termino, me sonríe y me vuelve a gritar. Apago el saca leches y voy a sentarme a su lado y le maestro sus juguetes. No se si fue casualidad o intencional, con una carita de felicidad, me mira a los ojos y sonríe. Empieza a mover las piernitas y los brazos más rápido y finalmente encuentra mi mano. Me agarra el dedo con mucha fuerza y se sonríe. Ese fue el instante en el cual decidí parar. Señores y señoras, se acabo el tema. Se acabaron los momentos de tristeza, frustración, enojo. Se acabo el sentirse culpable.

La leche maternizada no es McDonald’s, es una gran alternativa nutritiva par alas madres que no logran dar de mamar exclusivamente. Cuando yo era bebe era insoportable. Lloraba desconsoladamente a los gritos durante horas, los vecinos venían a ver si pasaba algo, los amigos de mis viejos jugaban a ver quien callaba a la nena y al igual que Chiara recibí leche materna y formula hasta los tres meses y medio. Empecé a hablar alrededor de los 8-10 meses, a caminar a los 10. Al año hablaba sin parar. Tanto de chica como de adulta rara vez me enfermé y ni bien pude sentarme y empezar a comer solidos fui una beba feliz y fácil. Fui una niña interactiva, social, atenta e independiente. En el cole, buenas notas. Fui a una universidad entre las top 20 de EEUU y me gradué con un buen promedio y durante el primer año laboral me saque la certificación de contadora publica. Toda la vida practique y competí en varios deportes a la vez. Natación, fútbol, ballet, hockey sobre césped, tenis. Ah, y represente a mi país en el equipo Nacional de Gimnasia Artística. Si, por ahí no sabían todo eso, porque me gusta mantener perfil bajo. Por sobre todo, humildad. El punto es que dudo que lo que logré tenga algo que ver con que tipo de leche tome.

Chiara es fuerte. Desde el primer día nos impresionó con un control de la cabeza bastante impresionante para una recién nacida. Una bebe muy alerta, active y fuerte. Empezó a dares vuelta y a hacer “flexiones” a los dos meses. Es feliz, sonriente y toma formula y eso no es una desventaja. Ella tiene una ventaja… tiene dos padres que la quieren un montón y que antes que nada se preocupan por su bien estar y tiene una familia enorme que la va a apoyar en las buenas y las malas así como la tuve y tengo yo.

Así que a todas mis amigas, futuras mamas, si les va bien con el tema de la comida disfrútenlo! Y si no, no dejen que la presión les arruine el momento, que mientras menos tarden en darse cuenta que no es el fin del mundo y empiecen a disfrutar cada momento con su peque mejor! Y bueno, sepan que cualquier cosa que necesitan charlar, desahogarse, o alguien que les diga que todo va a estar bien… ya saben donde encontrarme!

 

Y Ahora.. a jugar con Chiara. Besos!

 

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