Abu, abue, Abuela Coca, abuela, Rosalba, Coca. Mi abuela, al igual que yo, tenía muchos apodos. No porque su nombre fuese complicado como el mío (en algunos idiomas), sino porque ella conocía y significaba mucho para tantas personas. Dudo que exista una persona que la haya conocido y su vida no haya mejorado por tan solo conocerla. Mi abu era dulce, cariñosa, atenta y sobre todo sonriente (excepto cuando se enojaba o estaba lista para defender a uno de sus seres queridos jaja). Podría hablar sobre ella durante horas; de hecho, estoy segura, que eso de hablar sin para lo saque de ella! Creo que sin contar a mi misma, es la persona más charlatana que conocí en mi vida. Pero no era algo que me molestase. Su voz era suave y dulce y aparte nunca hablaba de sí misma, porque no era una persona engreída o egoísta. La abuela se la pasaba hablando de sus sueños, recuerdos de su infancia, su familia y el encanto de los momentos más pequeños y dulces de esta vida. Nunca me voy a olvidar de las charlas que teníamos hasta las dos de la mañana cada vez que venía a visitar y dormía en mi cuarto
Mi abuela no me contaba historias de príncipes y princesas o historias llenas de moralejas. Ella me contaba historias de su infancia en Mendoza, las locuras y los logros de mi madre y sus hermanas, y por supuesto sus preferidas, las historias de sus nietos/as. Sus historias contaban que ella creció en un mundo en el que ir a la escuela era una bendición y algo que esperaba con ansiedad cada mañana. Un lugar donde aprendió francés, tomó clases de costura, y llegó a sobresalir en otras materias. En las tardes salía a jugar con sus amigos a las orillas de un arroyo "mágico". Yo lo llamo mágico porque este arroyo tenía el poder de convertir pequeños objetos en "oro". Obviamente no estaba loca y me explicó que solían dejar pequeños juguetitos atados a una piedra para que los minerales y el movimiento del agua les cambiaran el color y parecieran de oro. Pero en aquel entonces, entre las dos decidimos que un arroyo mágico y juguetes de oro son mucho más emocionantes. Hablaba de los animales y las plantas que crecían en la zona y que las cuidad con mucha amor. Hablaba sobre las horas que se pasaba dibujando, pintando y haciendo artesanías y hablaba sobre su amor por la música. Cuando escuchaba estas historias la veía crecer y vivir en un mundo lleno de felicidad, sol, mariposas, colores, alegría y mucha risa.
El resto de sus historias eran historias sobre sus personas favoritas en el mundo: sus hijos y sus nietos. No las voy a contar a todas, porque son un montón, pero lo que si puedo decir, es que a través de ellas aprendí que mi abuela estaba muy orgullosa de su familia y que su amor era incondicional. Para ella, todo lo que hacíamos, hasta los logros más pequeños eran dignos de reconocimiento en todo el mundo. Ella nos amaba tanto, que hasta movería el cielo y la tierra para asegurarse de que estuviésemos felices. Por eso ayer, para honrar su vida me pasé el día escuchando música feliz, vistiendo un suéter que tiene una carita feliz adelanta y sonriendo un montón. Sé que lo último que ella querría es vernos sufrir. Hoy elegí estar feliz y agradecida cada vez que pienso en ella, porque soy la persona más afortunada no sólo porque tuve la oportunidad de conocerla, sino porque yo era su nieta y recibí su amor incondicional.
Abuela me gustaría darte las gracias por las siguientes lecciones, que nos enseñaste a través de ejemplo y no charlas:
- En un mundo lleno de guerra, dolor y pérdida hay que hacer lo que uno pueda para ayudar, pero siempre hay que recordad que para cada mal hay un bien. Nunca hay que olvidarse de buscar ese bien y de apreciar la felicidad y las cosas maravillosas que también son parte de esta vida como la naturaleza, los amaneceres, y los atardeceres.
- Una sonrisa es el primer paso para enfrentar una situación difícil.
- No hace falta amar a todas las personas que conocemos en el camino, pero cuando encuentras a alguien que si amas, amala/o incondicionalmente.
- Siempre, sin importar la situación, hay que estar ahí para la familia y los amigos. Amarlos, ayudarlos, abrazarlos, escucharlos, y alentarlos a seguir sus sueños.
- Gracias por mi mamá, ella es como vos, positiva, cariñoso y tan llena de amor y orgullosa de nosotros. Aunque hoy ya no estes con nosotros, te veo en ella todos los días y espero que algún día pueda llegar a ser una buena madre como ustedes con solo ser la mitad de igual ya sería más que suficiente.
- Gracias por nuestra familia, así como somos, locos, emocionales, dinámicos y por sobre todo llenos de amor.
Gracias Abu! Te vamos a extrañar y amar siempre!
