Lunes por la mañana, sentada junto a la ventana, tomándome un rico café y disfrutando de la vista. El clima está mejorando… los días soleados, los árboles verdes, los pájaros cantan y las flores... floreciendo ;). Por fin encuentro tiempo para sentarme a escribir, bueno más o menos… y la música de fondo: el llanto de Chiara. Una vez más intentando que aprenda a dormir sola. Ya van dos o tres (?), no sé, perdí la cuenta. Lo único que sé es que esta mañana sería perfecta si en vez del llanto estuviese escuchando las canciones de la sirenita y a la gorda reír. Pero ser mamá no es todo color de rosa. A veces hay que hacer cosas difíciles… y enseñar a los peques a dormirse solos, es una de ellas. Y esta vuelta no es tan fácil como las anteriores.
Como no sé cuanto va a durar esta etapa no quiero prometerles “noticias” en vivo. En vez de ello, me gustaría contarles por qué decidimos empezar este proceso, y cómo nos fue la última vez. Después si tengo tiempo, capaz les cuento porqué hay que hacerlo dos o tres (?) veces más. Se qué no es un tema muy entretenido, así que trataré de mantener la narrativa corta y amena.
Hace unos meses, las cosas en casa se pusieron feas. Acostar a la gorda se había convertido en una odisea de 1 a 2 horas. Entre cantarle, hamacarla, tenerla en brazos, darle palmaditas en la espalda, etc., etc. No sé quien terminaba más cansada, ella o yo. Muchas veces para la segunda o tercer vez que se despertaba a la noche, me la traía a la cama porque ya no tenia energía como para levantarme y hacer todo el show. Una vez que la poníamos en nuestra cama, ya ninguno dormía bien. Chiara no suele dormir acurrucadita y tranquila cuando está cerca nuestro. Ella sigue moviéndose igual o más que cuando está sola. Da vueltas, patea, se sienta, estira los brazos para los costados. En fin, dormir no es su fuerte.
Para ser sincera, tampoco se la hicimos fácil. Desde que cumplió tres meses anduvo yendo y viniendo por todos lados. Distintas ciudades y países, y en cada lugar un horario, una cultura, un estilo de vida distinto. La pobre nunca tuvo consistencia. No es que ella haya mostrado algún interés en desarrollar algún tipo de rutina, pero siendo las personas espontáneas que somos, nosotros tampoco le dimos la oportunidad. En fin, el plan consistía en lo siguiente:
- Establecer un horario de “ir a la cama” y ser consistente con el mismo: 19:00
- Introducir y mantener una rutina nocturna: cena – jugar tranquila – mema – baño – terminar mema – leer – a la cama
- Método de “enseñanza”: entrar a la habitación cada 5 minutos, recordarle que es hora de dormir y que la queremos mucho. No estar dentro de la habitación más de 10-15 segundos. El plan original sugiere no tocar ni acercarse a la cuna, pero conociéndola y con lo intensa que es decidimos pequeñas modificaciones y permitir: devolverle el chupete y darle palmaditas en la espalda hasta que se tranquilice y deje de llorar. Salir ni bien deja de llorar.
Cómo nos fue? La verdad me sorprendió! La primera noche lloró un total de 11min. Durante la noche se despertó un par de veces, pero ni bien le di el chupete se dio la vuelta y siguió durmiendo. La segunda noche lloró 4min. La tercera, se durmió sin llorar. Durante los siguientes días algunos lloró más que otros, dependiendo del nivel de cansancio, pero nunca más de 15min.
Si fue difícil? No la verdad que esa vez yo ya estaba tan agotada y cansada de llorar por la angustia, que el enojo me dio la energía para ignorar el llanto. Debería aclarar que el enojo era mas bien conmigo misma por haber pensado que tener un bebé nos permitiría seguir con nuestras actividades normales, como por ejemplo mirar algún show y disfrutar de una acogedora cena, mientras el bebé duerme tranquilo en su habitación. Sin embargo, cuando llegamos a casa del hospital y nos dimos cuenta que los bebés no saben como dormirse solos, fue todo un shock... jaja. Así que el enojo no era con ella sino con nosotros, por haber querido hacer todo tan “tranquilo” y sin tanto “preparativo” que ni siquiera se nos ocurrió preguntar o leer un poco sobre el sueño de los bebés. Y al hacer esto, hicimos que tanto ella como nosotros tuviéramos un comienzo un poquito complejo.
Y ahora, el silencio me interrumpe los pensamientos :). Me doy cuenta que sí, que esta es la tercera vez que vamos con esto de enseñarle a dormir sola. Cómo llegamos a la tercera vuelta? Qué pasó la segunda vez? Qué pasó con el éxito de la primera? Seguro se mueren por saber! Sí, nuestra vida es una película de suspenso jajaja ... Pero bueno, ya les contaré la próxima. Ahora, voy a disfrutar del silencio y a preparar algunas actividades entretenidas para cuando mi pequeño bollito de energía se despierte!
Al principio, pensamos que iba a dormir como una santa.. lo que nos costaba despertarla para comer!

Hubo un timepito que dormía en cualquier lado en cualquier posición...tardaba pero lo lograba!

Pero una madre cansada (porque las siestas duraban 30 min y a la noche seguíamos con 3-4 comidas) se dejo llevar... una siestita por aquí, otra por alla...

...esta historia pictográfica CONTINUARA...
