Este edificio es uno de los más odiados por los ciudadanos de Hamburgo. El arquitecto quiso representar a una pareja de bailarines bailando. Se ve que es muy moderno y torcido. Dicen los Alemanes que lo único bueno que tiene el edificio es que cuando salen a bailar lo pueden usar como referencia para saber si han bebido de más, si miran al edificio y lo ven derecho, significa que han bebido mucho y deben volver a casa.
