Y bueno, después de un largo día de aprendizaje y aventuras en Hamburgo, volvimos para Bremen. Cansados y queriendo volver al hotel subimos al tren de las 5 sin darnos cuenta que a esa hora el tren estaría repleto de gente saliendo de trabajar. La mitad del viaje la pasamos sentados sobre baulera. Pero, la verdad fue una experiencia espectacular. Aprendimos y vimos un montón de cosas que no vamos a olvidar. Esto solo fue un resumen.
